lunes, 11 de septiembre de 2006
Publicado por Desconocido @ 11:37
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Tras casi dos meses desde el comienzo de los ataques israelíes sobre el Líbano y varias semanas después de la declaración del alto el fuego, el apoyo prestado por la Comunidad Internacional al despliegue de una fuerza de interposición de Naciones Unidas implica asumir consecuentemente y para que sea posible la reconstrucción, un mayor grado de responsabilidad y compromiso en relación a la situación que se vive en Oriente Medio.
Construir la paz en la región implica mucho más que el cese de las hostilidades. Durante el tiempo en el que tuvieron lugar los ataques y bombardeos Israelíes, el ejército Israelí atacó a la población civil, incluso cuando ésta estaba siendo evacuada. Destruyó decenas de miles de viviendas particulares e infraestructuras vitales para garantizar la vida en El Líbano y que poco o nada tenían de objetivo militar. Utilizó armamento no convencional que viola gravemente las disposiciones de las Convenciones de Ginebra y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Existen evidencias de utilización de las llamadas bombas de racimo, prohibidas por la Convención de Ottawa y de que miembros del ejército de Israel cometieron crímenes de guerra. Estas atrocidades requieren de una investigación imparcial e independiente que identifique responsables y exija reparaciones al Gobierno de Israel. La reprobación de los ciudadanos al Gobierno de Israel por el sufrimiento inútil de su pueblo también está haciendo mella en las fuerzas políticas y en la opinión pública de este país.
La crisis humanitaria no ha terminado con el alto el fuego. Centenares de miles de personas han visto sus hogares arbitrariamente destruidos, y se encuentran con que lo han perdido todo. En términos económicos, la situación del país ha retrocedido en varias décadas, calculándose en miles de millones de dólares las pérdidas y daños ocasionados a viviendas, medios de transporte e infraestructuras civiles, tales como el suministro eléctrico y el abastecimiento de agua. La situación medio ambiental en la costa mediterránea del país puede considerarse como catastrófica debido al vertido de crudo y productos químicos provenientes de plantas bombardeadas por la aviación israelí. Esta destrucción indiscriminada exige una reparación económica por parte del Estado de Israel.
Por otra parte se mantiene inalterable la dramática situación que se vive en los territorios ocupados de Palestina, donde el Ejército de Israel ha reocupado la franja de Gaza con grandes pérdidas materiales y humanas para la población civil y mantiene a una parte importante de las estructuras institucionales de la Autoridad Nacional Palestina bajo detención arbitraria, hechos todos ellos a todas luces inaceptables.
Situar la responsabilidad de acabar con el conflicto en la capacidad que tenga el gobierno del Líbano para desarmar a Hezbollah es equivocar la raíz última del conflicto, originada en la política de ocupación militar, anexión de facto de territorios y agresiones que conforman la relación de Israel con sus países vecinos. No habrá paz en la región mientras no se aborde la problemática de Oriente Medio desde una perspectiva sincera, decidida y firmemente comprometida con el derecho internacional. Es imprescindible reconstruir el Proceso de Paz desde la perspectiva de un calendario explícito y sin ambigüedades que fije la salida definitiva de Israel de Cisjordania, la reocupada franja de Gaza y los altos del Golán.
La presencia de la Comunidad Internacional, si se circunscribe únicamente al envío de tropas a la región, corre el riesgo de convertirse en una fuerza subsidiaria de equivocados intereses de la seguridad israelí, por lo que debe fortalecer una opción política destinada a alcanzar una Paz justa y duradera en la región, basada en el derecho internacional y el reconocimiento y respeto de los derechos humanos, principal objetivo de las Naciones Unidas y de sus instrumentos disponibles, incluyendo a la FINUL.
En este año se cumple el decimoquinto aniversario de la Conferencia de paz de Madrid, y el vigésimo aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre España e Israel. Tras la celebración en Estocolmo de la Conferencia de Donantes, corresponde a la Unión Europea, al Gobierno de España, una posición decidida e influyente en la defensa del derecho internacional y los derechos humanos, que promueva la celebración de una nueva Conferencia de Paz que sin dobles raseros o negociaciones desiguales que siempre conducen a frágiles cesiones, busque, no ya un camino, sino un acuerdo definitivo, justo, sostenible y acorde con el Derecho internacional y los derechos humanos.
Mientras tanto, hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que presione contra la guerra y la impunidad y en favor de la paz en Oriente Medio comprometiéndonos en la realización de movilizaciones masivas, actos públicos y posicionamientos firmes por esta causa en la fecha del 9 de noviembre, día internacional de lucha contra el Muro en Palestina, que en su día convocaremos
ORGANIZACIONES FIRMANTES: Izquierda Unida, Comisiones Obreras, Unión General de Trabajadores, Grupo de Palestina de la Plataforma 2015 y la Federación de Derechos Humanos, Asociación Hispano-Palestina “Jerusalén”, Foro Social de Madrid, Paz Ahora
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