domingo, 13 de agosto de 2006
Publicado por Desconocido @ 9:59  | medio ambiente
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Es la sanción más alta impuesta nunca a una central nuclear en España. El Ministerio de Industria ha castigado a la planta tarraconense de Vandellós II, propiedad de Endesa e Iberdrola, con una sanción de 1,6 millones de euros por quebrantar hace dos años los protocolos de seguridad atómica. La multa se acerca al máximo previsto por la ley para las infracciones graves. Las empresas explotadoras de la central ya han anunciado que recurrirán «La seguridad de las centrales nucleares es un tema prioritario», dijo ayer el ministro José Montilla. El titular de Industria justificó el rigor de una sanción inédita porque, si bien la corrosión en el circuito esencial de agua detectada en 2004 no afectó a los trabajadores, a la población cercana y al medio ambiente, elevó el riesgo potencial y comprometió «los márgenes de seguridad» exigidos para el funcionamiento de estas instalaciones. Tres faltas graves Las centrales nucleares tienen diversos mecanismos de refrigeración de equipos y componentes. Uno de ellos es el Sistema de Servicios Esenciales, que toma agua del mar o de un río para acabar enfriando el núcleo del reactor, tanto cuando la central está en funcionamiento como en situaciones de emergencia. El 25 de agosto de 2004, la corrosión provocó la rotura de una de las piezas de ese circuito. Tiempo después, la central permaneció parada cinco meses y medio para acometer las reparaciones precisas antes de poder reengancharse de nuevo a la red eléctrica. Industria secunda con su decisión la propuesta de sanción aprobada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en diciembre. Tras titubeos iniciales y en medio de las denuncias de los grupos ecologistas, el organismo garante de la seguridad atómica elevó el nivel de gravedad del suceso de 0 a 1. Meses después, lo recalificó como de nivel 2 -en la escala internacional INES de 0 a 4-, el peor desde un incidente en la central de Trillo en 1992, y determinó la existencia de tres faltas 'graves'. Según el CSN, los responsables de la central incumplieron las condiciones oficiales de explotación y mantenimiento, omitieron las medidas correctoras precisas para subsanar las deficiencias del sistema de aguas esenciales y le ocultaron información que estaban obligados a notificar. La ley establece para cada una de estas infracciones multas de hasta 600.000 euros, e Industria casi ha llegado hasta el máximo permitido, con dos penalizaciones de 525.000 y una de 550.000 euros. Dado que se trata de faltas graves, la decisión final la ha tenido que adoptar el ministro, según establece la ley. Montilla, señaló ayer Industria en un comunicado, ha optado por aproximarse a los máximos permitidos por la normativa vigente relativa a estos casos «para imponer una severa sanción a la vista de la gravedad de los incidentes ocurridos en las instalaciones de la central porque la seguridad de las centrales nucleares es un tema prioritario». Endesa, propietaria del 72% de la instalación, e Iberdrola, titular del 28% restante, anunciaron horas después de conocer la sanción que recurrirán. Las eléctricas disponen de dos meses para preparar las argumentaciones técnicas, una vez analicen «en detalle» la resolución de Industria. El CSN se mostró, por su parte, conforme con la decisión del Gobierno, ya que la multa recoge «las recomendaciones hechas por el Consejo de que se impusieran tres sanciones graves». «Fue un incidente importante y serio» y por eso el CSN recomendó al Ejecutivo que se castigara con tres sanciones diferentes, indicaron fuentes del organismo de control. No obstante, el CSN considera que la sanción llega con retraso, ya que la central nuclear lleva más de un año realizando procesos de adaptación para evitar que vuelva a producirse un incidente similar y otras centrales también han hecho cambios en esta línea. «Una minucia» Pese a la cuantía inédita de la multa, los grupos ecologistas lamentaron que ayer el Gobierno no haya agotado el margen sancionador de que disponía, hasta 1,8 millones de euros, 200.000 euros más que los que reclaman ahora a las eléctricas. «La multa de 1,6 millones parece cuantiosa, pero no es lo suficientemente rigurosa», señaló Ecologistas en Acción. A su juicio, el CSN tampoco se atrevió a aplicar la ley en todo su rigor y calificar las infracciones como 'muy graves', lo que habría llevado aparejadas penalizaciones de hasta 3 millones de euros. «Esto entra dentro de la filosofía con que el CSN ha tratado el incidente de Vandellós, en el que se ha mostrado demasiado laxo en sus controles y exigencias», señalan en un comunicado. La responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, Sara Pizzinato, dijo ayer que «la sanción es insignificante respecto a los beneficios de Endesa e Iberdrola. Es una minucia. No llega ni a un 1% de lo que han podido ganar las empresas propietarias de Vandellós II en esos ocho meses». Para la organización ecologista, la única solución a estos incidentes es el cierre de todas las centrales nucleares españolas. Vandellós II entró en servicio en 1988 y dispone de una potencia de 1.087 megawatios. En 2005, generó sólo 4.900 gigawatios/hora de energía eléctrica bruta, la mitad que en 2001, debido a dos paradas no programadas -cinco meses para reparar los mecanismos dañados- y una parada programada de recarga de combustible.
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