jueves, 27 de julio de 2006
Publicado por Desconocido @ 10:03  | mujer
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El Instituto de la Mujer ha subvencionado el estudio “El impacto de la inmigración femenina en la economía española” que, realizado por el equipo investigador dirigido por José Vicéns de la Universidad Autónoma de Madrid, analiza la importancia de la inmigración femenina en España y cuantifica su aportación económica.

Esta investigación, que se llevó a cabo de enero a diciembre de 2005, se basa en dos grandes áreas de análisis. La primera de ellas describe el fenómeno migratorio femenino y las características laborales de la población laboral inmigrante femenina. La segunda cuantifica el impacto económico derivado de la entrada de mujeres inmigrantes.

PRINCIPALES RESULTADOS

Fenómeno migratorio e importancia de la mujer inmigrante

En el año 2005 la inmigración femenina supuso el 45% del total de extranjeros. El proceso de feminización de la inmigración, visible desde la década anterior, parece haber estancado su crecimiento. Sin embargo, la gran demanda de empleo doméstico, atención familiar y servicios de baja cualificación, mantiene elevada la presencia de las mujeres en el flujo migratorio actual.

La presencia de mujeres inmigrantes latinoamericanas es claramente predominante, suponiendo el 59%. La explicación de este peso tan importante en comparación con los inmigrantes varones latinoamericanos (43% del total) se basa en el factor laboral del empleo doméstico, de atención familiar y de servicios.

Situación socio laboral de la población inmigrante femenina

El crecimiento del empleo destinado a la población extranjera ha sido muy intenso. De los más de 4,3 millones de empleos creados durante el periodo 1999-2005, el 38.8% ha ido destinado a población extranjera. En el caso de la población femenina, el empleo ha aumentado en casi 2,4 millones de los que el 29.5% ha ido destinado a mujeres extranjeras.

Del total de ocupación femenina en España, la ocupación de mujeres inmigrantes representa el 10.3%, pasando del 3.4% en 2001 al 10.3% en 2005.

La tasa de ocupación de la población extranjera supera de forma importante a la de la población española. En el caso de las mujeres, la diferencia alcanza los diez puntos: 60.5% entre las mujeres extranjeras y 50.7% entre las mujeres españolas de 16 a 64 años.

El 89.5% de las mujeres extranjeras trabajan en el sector Servicios y por ramas de actividad, se concentran principalmente en el sector de Hogares que emplean personal doméstico (40%) y la Hostelería (18.7%), mientras que un 9.2% de las mujeres inmigrantes trabaja en el sector de Actividades inmobiliarias y de Servicios empresariales.

Al contrario que ocurre entre la población española, la tasa de temporalidad de las mujeres inmigrantes, el 61%, es algo inferior a la de los hombres, el 66.3%. Diferenciando por áreas geográficas de procedencia, son las mujeres africanas las que registran mayor tasas de temporalidad, más del 72%, mientras que en el resto no llega al 60%.

Las mujeres inmigrantes son el colectivo que mayores tasas de empleo a tiempo parcial registran, un 29.9%. Asimismo, el principal motivo por el que tienen jornada a tiempo parcial está relacionado con el hecho de que no han podido encontrar un empleo a jornada completa.

En relación con la población española, un elevado porcentaje de la población inmigrante posee un segundo empleo. Asimismo, se observa un exceso de oferta de trabajo entre la población extranjera, especialmente entre las mujeres extranjeras, de las que el 27.6% desearía trabajar más horas.

Tasas de paro entre las mujeres inmigrantes

Las mujeres inmigrantes son el colectivo con mayores dificultades para encontrar empleo. Por zonas, la mayor incidencia del paro se produce entre las mujeres procedentes de África, el 16.2%, seguido de las mujeres procedentes de Europa del Este, un 8.4%. El colectivo que muestra menor incidencia del desempleo son las mujeres de América Latina, donde la proporción de mujeres paradas supone el 7.3% de la población total.

Las mujeres extranjeras desempleadas permanecen menos tiempo en paro. Mientras que las paradas de larga duración suponen un 32.9% entre las mujeres españolas, la proporción se reduce al 26.9% en el caso de las mujeres inmigrantes. Este fenómeno puede explicarse por la mayor disponibilidad de las mujeres extranjeras (que exigen menores salarios y peores condiciones contractuales), así como su búsqueda de empleo en aquellos sectores más dinámicos.

A pesar de que se ha producido una mejora en la situación laboral de la población residente en España, el colectivo de mujeres inmigrantes es el que registra mayores tasas de paro. Así, las mujeres extranjeras tienen una tasa de paro del 12.6% frente al 8.8% de los hombres inmigrantes.

De nuevo las mujeres africanas aparecen como el colectivo con mayores dificultades para encontrar un empleo. Su tasa de paro se cifra en el 39.3% frente al 9.4% de las latinoamericanas y el 11.2% de las europeas.

Impacto salarial directo, indirecto e inducido de las inmigrantes

La masa salarial de los inmigrantes alcanzó en enero de 2005 unos 14.800 millones de euros. El 35% se deben al empleo femenino. La aportación directa de la masa salarial femenina al crecimiento económico se estima en torno al 0,2% para el año 2004.

En términos agregados, la incorporación de valor añadido por parte de la población inmigrante femenina al total de España se puede estimar en torno al 2%.

La estimación del crecimiento de los beneficios empresariales atribuible a la contratación de las inmigrantes españolas supone una proporción prácticamente igual a la aportada al valor añadido por su trabajo, con 0,8 puntos sobre el PIB nacional.

Las ramas donde es mayor su aportación son las de Servicios, en concreto las empleadas del hogar y restauración son las que arrojan un mayor peso sobre el PIB.

Inmigración femenina contratada en el sector doméstico

La progresiva incorporación de la mujer española al mercado laboral ha supuesto un aumento de puestos de trabajo en el sector doméstico, que son ocupados por la mujeres inmigrantes, y que, al ofrecer una mano de obra más barata, a su vez propicia este tipo de empleo.

Este fenómeno está provocando una serie de cambios sociales en la situación de las mujeres españolas, ya que facilita el desarrollo de su vida profesional al derivar la mayor parte de la carga del trabajo doméstico a las empleadas de hogar. Este impacto se cuantifica en un incremento de nueve activas por cada 100 inmigrantes femeninas que entran en España.

Esto, que ha solucionado en parte el problema de la conciliación de la vida familiar y laboral, sin embargo no supone un avance en el reparto de tareas domésticas entre mujeres y hombres, ya que constituye una alternativa que continúa manteniendo al margen de este ámbito a estos últimos.
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