miércoles, 26 de julio de 2006
Publicado por Desconocido @ 11:01  | mujer
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Píldoras anticonceptivas, preservativos, un diafragma, un DIU y otros métodos contraceptivosTener en mente el comodín de la píldora del día después y abandonarse a una relación esporádica sin condón puede entrañar riesgos si cabe más graves que los de un embarazo no deseado: el de contraer hasta 30 enfermedades de transmisión sexual que, si no son convenientemente tratadas, pueden tener serias consecuencias para la salud, como quedar estéril, ser más propenso a sufrir determinados tipos de cáncer o incluso morir a consecuencia del agravamiento de los síntomas que producen.
La clase médica asiste con preocupación al repunte de enfermedades que parecían borradas del mapa, como la gonorrea, la clamidia, la sífilis o la uretritis. "Pasado el fantasma del sida, la juventud actual se ha relajado demasiado", coinciden en señalar.
Dejando al margen el sida o la hepatitis B, la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual pueden curarse en pocos días con un tratamiento antibiótico o antiinfeccioso. Sin embargo, como en todo, más vale prevenir que curar.
El doctor Carlos Benito, coordinador del servicio de urgencias extrahospitalarias de Osakidetza en Donostia, considera que el preservativo es un "mecanismo de barrera irrenunciable" en las relaciones no estables. No obstante, no es la solución infalible para evitar la transmisión de infecciones, ya que puede haber contactos de flujos antes del coito.
Por este motivo, aboga también por extremar la higiene íntima para controlar el repunte de determinadas enfermedades de transmisión sexual. Según manifiesta, las mujeres tienen que ejercer un papel de prevención más activo que los hombres en este campo, ya que cabe la posibilidad de que sufran determinadas infecciones y lo desconozcan, porque no sufren ningún síntoma.
"El hombre detecta en el acto este tipo de enfermedades, porque las ve y las sufre. Sin embargo, las mujeres muchas veces no sienten ningún dolor. Quizá detectan un incremento del flujo vaginal, pero no lo atribuyen a una enfermedad de transmisión sexual, que sólo se detecta tras una prueba de citología. Por eso es tan importante que acudan al menos una vez al año al ginecólogo", expone Benito.
El especialista asegura que en el servicio de urgencias que gestiona se ha podido percibir el repunte que se está produciendo en el contagio de enfermedades infecciosas de transmisión sexual. Incluso, se han llegado a detectar en el centro dos casos de Hepatitis B por contacto sexual, a pesar de que es una enfermedad a la que buena parte de la población es inmune, sobre todo las generaciones más jóvenes, porque están vacunados.
A continuación, se aportan algunas claves de las enfermedades que se están abriendo peligrosamente paso entre las sábanas.
GONORREA Enfermedad infecciosa que normalmente afecta a la uretra en los hombres y a la uretra, a la vagina, a la cerviz y/o las trompas de Falopio en las mujeres. Puede afectar también al ano, la garganta, las articulaciones y los ojos. Se transmite por contacto sexual. El período de incubación es de 2 a 10 días. Las mujeres no perciben los síntomas de manera tan acusada a los hombres, que sufren quemazón al orinar, la expulsión de una secreción espesa verde-amarillenta y dolor al realizar el acto sexual, entre otras alertas. Se medica con antibióticos.
SÍFILIS Infección a través de las mucosas oral, genital o anal por la espiroqueta Treponema Pallidum , un organismo muy contagioso. Hay cuatro fases en los síntomas, que aparecen tres semanas después del contagio. De este modo, la sífilis comienza a manifestarse con una úlcera o chancro en el pene, los labios vaginales o el cuello uterino y puede desencadenar, en caso de no tratarse, enfermedades en la piel, huesos, sistema nervioso central y corazón, llegando a provocar la incapacidad o la muerte. Se trata con penicilina.
CLAMIDIA La infección clamidial es causada por el organismoClamidia trachomatis y es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. Genera sensación de ardor al orinar, secreciones y, en los hombres, dolor o sensibilidad testicular y rectal, entre otros síntomas. Se trata con antibióticos.
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