lunes, 10 de julio de 2006
Publicado por Desconocido @ 11:04  | política
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El Área Federal de Migraciones de Izquierda Unida ha elaborado un comunicado donde valora que los sucesos ocurridos la madrugada del pasado 3 de julio en la valla fronteriza de Melilla “ponen de nuevo sobre la mesa la hipocresía y la inmoralidad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y de la UE en su conjunto. Mientras, por una parte, proclaman el respeto de los Derechos Humanos, por otra, delegan el control de sus fronteras en un Estado como Marruecos, que no duda en acosar y asesinar a inmigrantes indefensos para cumplir su papel sicario, generosamente remunerado”.
“Tres muertos y al menos una decena de heridos es, de nuevo, el exitoso saldo de la inestimable colaboración del Reino de Marruecos en la represión de la inmigración clandestina, cuando en el Estado español aún no se ha abierto una investigación independiente, ni depurado responsabilidades por los muertos, heridos y deportados, para su abandono en el desierto, a finales de 2005 en los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla”, afirma la dirigente de IU Federal Susana López.
En su opinión, “el trato cruel e inhumano que se da a la inmigración procedente del África Subsahariana, siendo ésta una gota de agua en el océano de la inmigración clandestina, no tiene parangón con el aplicado a cualquier otro de los colectivos que entran por miles a través de las fronteras terrestres y por los aeropuertos. Esto abunda en la sospecha de que intereses económicos y un racismo latente priman sobre el más básico de los Derechos Humanos: el derecho a la vida y a la integridad, y el derecho a emigrar para intentar sobrevivir”.
Esta evidencia se manifiesta en la incentivación a Marruecos y otros países de la zona para que sellen sus fronteras a cualquier precio. El empleo del Ejército y la Gendarmería en la caza del inmigrante, por parte de Marruecos, con fuego real cuando resulta preciso, es sobradamente conocido por el Gobierno español y la UE. Mientras, su principal preocupación se centra en la firma indiscriminada de “acuerdos de readmisión” con el resto de países, en los que la garantía de respeto a los Derechos Humanos o no existe, o se reduce a una mención retórica. También lo pone de manifiesto el reforzamiento de estas fronteras con instrumentos tan enormemente dañinos como la Sirga tridimensional, que hará casi imposible salvar la vida a quienes caigan en ella en sus intentos.
Estos hechos luctuosos, junto al aumento exponencial del número de muertos y desaparecidos en las costas africanas y canarias, que ayer también fueron noticia, exigen con urgencia un cambio radical en las políticas migratorias del Estado español y la UE, responsables principales, sin paliativos, de esta enorme tragedia.
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